El Mindfulness y la meditación no requieren una práctica muy elaborada. Muchas veces, con pequeños gestos diarios, podemos conseguir grandes resultados. Eso sí, todo necesita paciencia y constancia.

Generalmente asociamos3015-Central_Park-Sheep_Meadow la práctica del Mindfulness con una meditación profunda y más o menos larga en el tiempo, estática, y en un ambiente relajado. Ciertamente el silencio, la tranquilidad y la ausencia de agitación pueden favorecer nuestra capacidad de concentración, que al fin y al cabo es la herramienta fundamental a la hora de practicar el Mindfulness y la meditación.
Pero más allá de estos parámetros existen muchas maneras de aproximarse al Mindfulness, de tomar conciencia del momento, del aquí y ahora. Detener nuestra vida durante una hora para meditar es una gran idea, pero podemos obtener pequeños triunfos en nuestra práctica diaria con ejercicios más puntuales, pero también muy efectivos. Podéis probar con estos tres:

– Pasar al menos cinco minutos al día sin hacer nada. Puede resultar sorprendente, pero muchas veces intentamos recordar la última vez que estuvimos así, sentados o de pie, sin hacer nada, y no nos acordamos de cuándo ocurrió. Muchas personas pueden sentir auténtica ansiedad cuando se ven enfrentados a sí mismos y a sus pensamientos, nada más. Si te ha pasado alguna vez, lo siento, pero puede que la neurosis esté llamando a tu puerta. Valora la posibilidad de pra7026159667_01e38e88d6cticar Mindfulness : )

– Presta atención a tu ritmo al caminar, y si es posible, camina más lento. Resulta revelador el mundo de sensaciones que se descubrimos con un gesto tan simple: el color de los edificios y los árboles, la manera de caminar de las personas, los gestos de los niños, etc. Todo esto es lo que nos perdemos cuando pasamos corriendo por la vida.

– Presta atención a tu cuerpo, a lo que sientes. Mira, escucha, siente la temperatura de ti piel. Deja por un momento el móvil y reconcíliate con ti mismo.

Tres prácticas tan sencillas como éstas pueden ser una buena avanzadilla para la práctica del Mindfulness. No hace falta un espacio tranquilo, ni una música inspiradora, ni tan siguiera bajar la luz de tu habitación. Sólo te haces falta tú y 15 minutos de tu vida.

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